El Empordà, ubicado geográficamente en el extremo nororiental de Cataluña, presenta un paisaje de contrastes. Sus límites naturales, al norte, la zona montañosa de los Pirineos, y a levante, el mar Mediterráneo, con la espectacular Costa Brava, hacen del Empordà un paraje único, que une mar y montaña. Un territorio extraordinario marcado por la presencia del viento del norte, la tramontana.

El Empordà es una tierra de gran belleza paisajística, con distintos espacios naturales protegidos y un litoral fascinante con sus playas y calas, y que también dispone de un gran patrimonio histórico y cultural: encontramos menhires y monumentos megalíticos, arquitectura gótica, arte románico, pueblos encantadores, arte surrealista del genio Salvador Dalí, etc. Todo un conjunto de atractivos a los cuales sería indispensable añadirle su gente y la buena gastronomía, con la particular cocina ampurdanesa y la nueva restauración. Complementos, todos ellos, ideales de los vinos de la DO Empordà.

La cultura del vino llega a la Península Ibérica por mar, cuando el navegante griego Avie introdujo la viticultura a través del Empordà en el s. VI a.C. Desde este momento histórico hasta nuestros días. el cultivo de la vid ha vivido etapas de esplendor y declivio, a pesar de que su presencia en el territorio ha sido constante desde su introducción. A finales del s. XIX vivió uno de sus puntos álgidos, llegando a cubrir la práctica totalidad del macizo del Cabo de Creus.